Es decir, si nos atenemos a la definición más comúnmente aceptada de “competencia” como el conjunto de 1º conocimientos teóricos, 2º habilidades prácticas y 3º actitudes necesarias para el excelente desempeño en un determinado ámbito, está claro que continuar esforzándonos únicamente en la primera de las tres partes: el conocimiento, no garantizará en absoluto el desarrollo de ninguna competencia en su totalidad.
No obstante a lo anterior, la velocidad de este cambio tecnológico y social sigue sin llegar a un sistema educativo donde sigue predominando “el saber” y donde las universidades siguen vertiendo al mercado miles de titulados “en conocimiento” en lugar de profesionales formados y entrenados en las nuevas competencias que requiere el mercado laboral en la actualidad.
Con una tasa de desempleo del 53,28% entre los menores de 25 años quizás es momento en que nos olvidemos de la crisis como causa y comencemos a pensar en como desarrollar a nuestros profesionales para las nuevas exigencias del mercado de trabajo.
Se ha venido explicando en múltiples foros que este dato ha venido fundamentalmente determinado por un boom inmobiliario que multiplicó las oportunidades laborales de muchos jóvenes que abandonaron sus estudios para comenzar a trabajar encontrándose ahora ante una situación de poca empleabilidad en un contexto de baja actividad. No obstante a lo anterior la Fundación para el Conocimiento y Desarrollo (FCD) puso de manifiesto el pasado mes de julio que la cifra de parados universitarios se había situado ya en un 12,4% del total de los desempleados en España, frente al 5,2% que suponen en el resto de la UE los titulados universitarios del total de los demandantes de empleo. Es decir, cerca de un millón de los 4,5 millones de desempleados en nuestro país son titulados superiores en búsqueda activa de empleo. Entonces, ¿Cuántos de estos se explican por el boom inmobiliario?¿cual es la adecuación real de este millón de titulados a las necesidades actuales del mercado de trabajo? Y lo más importante si no queremos seguir excusándonos en la crisis : ¿Qué podemos hacer nosotros para solucionarlo?
A lo largo de los casi 200 años de historia del Grupo, Laboratorios HARTMANN ha ido creciendo día a día adaptándose a las necesidades de nuestros clientes sin dejar de lado a las necesidades de la sociedad en general. Bajo esta filosofía y dentro de nuestras acciones orientadas a convertirnos en socios de confianza de los profesionales de la salud de un modo sostenible y socialmente responsable, colaboramos activamente en distintos proyectos de investigación con distintas instituciones y Universidades, orientados a identificar estas diferencias entre las necesidades del mercado laboral y la formación ofrecida por los centros Universitarios en la actualidad.
Del mismo modo participamos de manera activa en talleres y foros de Empleo de distintas Universidades y escuelas de negocio donde intentamos transmitir nuestra experiencia en relación a las Competencias requeridas actualmente por el mercado de trabajo.
En lo que se refiere al desarrollo de nuestros colaboradores, hace ya varios años que en Laboratorios HARTMANN implementamos un sistema de evaluación y gestión por competencias orientado al desarrollo de todos y cada uno de los que formamos parte de la organización.
Formaciones orientadas a la eficiencia personal, al desarrollo de habilidades comunicativas, de negociación o de gestión, programadas y diseñadas a partir de los planes de mejora derivados de las evaluaciones competenciales, han ido ganado terreno en nuestros planes anuales.
En esta línea HARTMANN ha desarrollado un Diccionario Competencial compuesto por competencias clave en liderazgo, cros funcionales y lingüísticas dividas en 5 niveles de cumplimiento con las correspondientes evidencias conductuales para cada uno de ellos. Cada uno de los colaboradores de la Compañía conoce claramente cual es el nivel que requiere su posición inicial y cual es su nivel actual derivado de su evaluación anual. Es una herramienta de diagnóstico vital ya que identifica tanto las áreas de mejora como aquellas en las que se evidencia un alto nivel de desempeño y por lo tanto un potencial de desarrollo.
A partir de esta evaluación se determinan los planes de desarrollo individual que en agregado, conforman el plan anual de formación dentro del cual se encuentran además de los señalados anteriormente, programas formativos en escuelas de negocio de primer nivel internacional.
Siguiendo con el paralelismo del concepto de oportunidad del ideograma japonés, en HARTMANN estamos convencidos que ahora más que nunca las organizaciones necesitamos contar con los mejores profesionales al tiempo que tenemos una excelente oportunidad de desarrollar mejor y más rápidamente a nuestros colaboradores como parte de la verdadera ventaja competitiva de nuestra Compañía. Si nuestros clientes nos perciben como verdaderos socios de confianza es por que logramos situarnos su mismo plano de excelencia y profesionalidad, compartiendo con pasión su preocupación por la salud y por sus pacientes, y esto solo es posible sobre la base del desarrollo y la mejora continua.