La farmacia desempeña un papel clave en la prevención cardiovascular y el control de la hipertensión. Desde la identificación de perfiles de riesgo hasta la recomendación del tensiómetro adecuado, la educación sobre una correcta medición y el seguimiento del paciente, el farmacéutico es un aliado esencial para promover la adherencia y detectar posibles casos de hipertensión.